Por: Precilab
Cuando se trabaja con materiales estéticos como la zirconia, el disilicato de litio y las resinas compuestas, el pulido no es solo el paso final del proceso, sino un factor determinante para el éxito clínico y la longevidad de la restauración. Un acabado superficial adecuado mejora el brillo y la apariencia natural, además de reducir la rugosidad, disminuyendo la acumulación de placa bacteriana y el desgaste de los dientes antagonistas.
Una revisión publicada en el British Dental Journal destaca que existen numerosos sistemas de pulido, desde protocolos de un solo paso hasta sistemas de múltiples etapas. Aunque los sistemas simplificados han demostrado resultados prometedores, la evidencia indica que los mejores niveles de brillo y suavidad superficial se obtienen al complementar el proceso con una pasta de pulido específica, siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante en cuanto a velocidad, tiempo de trabajo y refrigeración.
El estudio también enfatiza que cada material restaurador responde de forma diferente al pulido. La zirconia, el disilicato de litio y las resinas requieren abrasivos diseñados específicamente para sus propiedades, ya que el uso de instrumentos inadecuados puede aumentar la rugosidad superficial, favorecer la aparición de microfracturas y comprometer tanto la estética como la resistencia de la restauración.
Para los laboratorios dentales, seleccionar un sistema de pulido específico para cada material representa una inversión en calidad y durabilidad. Herramientas especializadas, como pulidores para zirconia, resinas y cerámicas, permiten obtener superficies más lisas, un brillo natural y restauraciones con un mejor desempeño clínico, ofreciendo resultados que satisfacen tanto al profesional como al paciente.
Fuente: Khan, A., Hodson, N., & Altaie, A. (2024). Polishing systems for modern aesthetic dental materials: a narrative review. British Dental Journal, 237(8), 607–613. DOI: 10.1038/s41415-024-7963-x.